Laser de Argon

Desde el punto de vista físico, el efecto láser se obtiene a partir de una caja de resonancia óptica donde al pasar una corriente de alto voltaje excita los fotones y al llegar a una determinada velocidad, salen a través de un espejo de reflectividad parcial y se obtiene una determinada longitud de onda, lo que hace que sea una luz coherente. Este efecto láser, para fines prácticos se trata de un haz de luz concentrada y de la misma longitud de onda.

Existen diferentes tipos de láseres, con diferentes longitudes de onda y diferentes efectos sobre los tejidos oculares humanos. Esta información se refiere al láser donde se coloca Argón en la caja de resonancia óptica y se obtiene una radiación láser de color azul-verde. Este tipo de láser tiene un efecto de adherencia entre la retina y la coroides y se emplea en diferentes padecimientos como:

  • Desgarros retinianos.
  • Retinopatía diabética.
  • Oclusiones vasculares del fondo del ojo.
  • Coroidopatía serosa central
  • Membranas neovasculares subretinianas.
  • Glaucoma: trabeculoplastías e iridotomías.
  • Cirugías vitreoretinianas.
  • Tumoraciones malignas intraoculares.

Este artículo se refiere específicamente a los desgarros retinianos y a su tratamiento con Láser de Argón. Los desgarros retinianos son bastante comunes, ocurren de 3 a 7% de la población adulta y en la mayoría de los casos no presentan molestias. En pequeño porcentaje del 1 al 2% de los pacientes con desgarros retinianos progresarán a desprendimiento de retina. La forma en que se investiga la presencia de desgarros retinianos es por medio del estudio del fondo del ojo bajo dilatación pupilar.

A lo largo de la vida, el vítreo, que es un gel que tenemos dentro de los ojos, sufre una evolución morfológica. En la infancia y adolescencia es una matriz de consistencia gelatinosa formada por agua y fibras colágenas. La retina esta en íntimo contacto con esa substancia. Conforme avanza la edad de la persona, el vítreo se modifica, se licua y en algunos sitios se condensa, dando como resultado zonas de mayor densidad óptica, que al atravesar la porción central, se observa como cuerpos flotantes, como pequeñas partículas o como "moscas volantes". Al separarse el vítreo de la retina, puede haber cierta tracción a diferentes niveles, produciéndose entonces "flashes", luces dentro de los ojos, como pequeñas luciérnagas.

Los desgarros retinianos se producen con la separación normal del vítreo de la retina en áreas de excesiva adhesión vítreo retiniana. En estas zonas, hay tracción vítreo retiniana y bien puede liberarse el vítreo de esa zona o bien puede producirse un desgarro de la retina. Si la tracción es circunferencial, puede liberarse la retina dando como resultado un orificio redondo en la retina traccionada y la "tapa" flotando en el vítreo. En otros casos, la retina se rompe y se produce un desgarro, con un colgajo de retina que puede levantarse por la tracción vítrea. En estos casos la lesión puede asumir la forma de herradura. Aquí se crea una vía de entrada para el paso del vítreo fluido por debajo de la retina. Si esto sucede, la retina se levanta de su lugar, produciéndose, la enfermedad conocida como Desprendimiento de Retina, La importancia de este padecimiento es que con la porción de retina desprendida, no se tiene visión y si el desprendimiento de la retina es total, se pierde la visión, y se requiere de cirugía.

Existen algunos padecimientos asociados a la formación de desgarros retinianos como es la degeneración de encaje, que aparece en un 8 a 10% de la población y produce zonas de adelgazamiento retiniano en las que hay tracción vítreo retiniana, esta combinación produce desgarros retinianos y eventualmente desprendimientos de la retina. El 35% de los desprendimientos de retina están asociados a degeneración de encaje. La miopía es otro factor de riesgo. Aquí se produce elongación anteroposterior del globo ocular, con estiramiento y adelgazamiento de la retina periférica, lo que incrementa el potencial para desarrollar desgarros retinianos cuando se separa el vítreo.

Las personas que fueron operadas de cataratas, con o sin lente intraocular, tienen mayor riesgo de presentar desgarros retinianos. '

Otros factores predisponentes para la formación de desgarros retinianos son: traumatismo, cirugía intraocular previa, infecciones retinianas y algunos padecimientos hereditarios.

El tratamiento con láser se usa para sellar el desgarro retiniano al crear una adhesión entre la retina y el epitelio pigmentario retiniano. Esto crea una barrera que impide que progrese el desgarro por la tracción vítreo retiniana y previene la acumulación del liquido por debajo de la retina. Esta adhesión se forma al ser absorbida la energía luminosa por las células pigmentadas del epitelio pigmentario retiniano.

Para proceder con el tratamiento, se requiere dilatar las pupilas y se usa un lente de tres espejos que se coloca sobre el ojo y la persona se coloca frente al biomicroscopio.

Se requiere la colaboración por parte del paciente para conservar la posición: abajo la barba, arriba la frente y se requiere fijar los ojos en la dirección que se indique.

La aplicación del tratamiento es mediante destellos luminosos de color verde-azul intensos, que producen cierta sensación dolorosa, como pequeños piquetes y es necesario que el paciente no mueva los ojos con cada aplicación y que conserve en todo momento su posición. Al finalizar el tratamiento, la persona estará deslumbrada y durará unos 10 minutos la molestia. La dilatación pupilar que produce visión borrosa, pasara en unas 2 o 3 horas. Conviene que el paciente guarde cierto reposo el día de la aplicación y al día siguiente podrá iniciar sus actividades cotidianas. No se aconseja realizar ejercicios de alto impacto ni someterse a movimientos bruscos que implique algún tipo de de golpe en la cabeza. Después del tratamiento, se citará para revisión en tres semanas y después se Ie indicará la frecuencia de las valoraciones.

Riesgos: Como todo procedimiento en medicina, tiene riesgos. La posibilidad de presentación de algunos de estos es baja, pero deben tenerse presentes. Si son desgarros superiores, existe la posibilidad de acumulación de liquido subretiniano, desprendimiento de la retina con inclusión de la porción central: el área macular. Si son inferiores, esta posibilidad disminuye. Si el desgarro muestra progresión o si aumenta el líquido subretiniano, se requerirá nuevo tratamiento de láser. Si la cicatrización obtenida es excesiva, requerirá nueva aplicación para rodear esta zona y continuar con vigilancia periódica de la cicatrización excesiva. Si la cooperación del paciente en el momento del tratamiento no es la óptima o si mueve los ojos durante la aplicación, es posible que el rayo luminoso se envíe a una zona distinta de la deseada y si cae sobre el vaso, pudiera romperse y producirse un sangrado intraocular. Si es por delante del centro de la retina, bajara la visión, en otra localización producirá; cuerpos flotantes, se absorbe en forma espontánea, eventualmente pudiera organizarse. El tratamiento láser extenso puede estimular la formación de membrana epiretiniana y poner en riesgo la visión central si se extiende a la zona perifoveal. Se Ie indicará claramente antes del procedimiento si en su caso existe esta alteración.

Si a pesar del tratamiento con Láser de Argón, existe progresión del desgarro, mayor acumulación de líquido subretiniano, desprendimiento de retina y/o hemorragia vítrea densa, se explicará a usted la necesidad de cirugía vitreoretiniana.

Por ultimo, aconsejo llegar en ayuno al tratamiento y tener disponibles unos anteojos antisolares para usarlos después del tratamiento.

Agradezco a usted la paciencia al leer este documento y su confianza para realizar el tratamiento. Para cualquier aclaración, estoy a sus órdenes.

Gracias por su interés y paciencia para leer esta información. Con todo gusto ampliaré la información referente a su caso en particular.

Cordialmente

Dr. César Eduardo Hernández y del Callejo